Tarde de Reyes

He salido a pasear en un escenario cargado de alegría; el aroma a felicidad traspiraba por las calles y las avenidas, pese a que la oscuridad de la tarde amenazara con cubrir las aceras repletas de familias cargadas de regalos y sonrisas a tutiplén.

Me he preguntado cómo una sociedad que desea el laicismo, era tan religiosamente creyente. Poco después, he caído en la cuenta de que no se trataba de creencias, sino de unas tradiciones amparadas por muchos siglos de existencia, y, quizá, de una economía algo menos apurada que anteriormente. Por suerte, la crisis se disipa, se nota en el ambiente.

Me he subido a ese carro repleto de júbilo que generaba la atmósfera. Los comercios cerrados, las calzadas con poco tráfico, aglomeraciones en las salidas de los restaurantes, colas en las pastelerías, contenedores de basura con montones de cajas de juguetes…

Los comercios de los chinos estaban abiertos, lo mismo que los fruterías de pakistaníes u otros establecimientos de dogmas opuestos; para ellos es un día como otro cualquiera. Me gusta esa mezcla de culturas que arrasa a esta Europa caduca y decadente.

Y, de repente, ¡zas! Como si fuera una caricatura marchita del jolgorio que me invadía, me he cruzado con varios ancianos, algunos sin techo y una silla de ruedas empujada por una madre resignada que veía el cuerpo enflaquecido de su hijo, con parálisis cerebral. Todos solos.

Un relámpago ha cruzado mi raciocinio… ¡Anna, que afortunada eres! He pensado. Sin embargo, unas palabras se han grabado en memoria para siempre: «Soledades parejas: ancianos, enfermos e indigentes. Pocos se les acercan por miedo al contagio».

Anna Genovés
06/01/2017

Tarde de Reyes

by on 16:16:00
Tarde de Reyes He salido a pasear en un escenario cargado de alegría; el aroma a felicidad traspiraba por las calles y las aveni...




Promoción Reyes

Descarga GRATUITA del libro de relatos carnales Erótika los días 5, 6 y 7 de enero.

De las 196 páginas que tiene, Amazon proporciona la lectura libre de las 18 primeras en las que se pueden leer los tres primeros cuentos y el comienzo del cuarto. Os lo dejo, tal cual aparecen…

¡Feliz Noche de Reyes!




Erótika



Anna Genovés
Copyright © 2016 Anna Genovés
Todos los derechos reservados a su autora
Título de la edición: Erótika
Autora: Anna Genovés
Propiedad intelectual:
09/2015/427
ISBN-13: 978-1539188759
ISBN-10: 1539188752
ASIN: B01M2270Q9



A mis lectores. En especial a mis amigas
del grupo literario Divinas Lectoras
y a sus administradoras.

Presentación

Erótika es, obviamente, un libro de relatos carnales. El volumen recoge algunas fábulas sensuales publicadas en La caja pública |relatos. Todos customizados para esta nueva edición. Se han añadido diversas historias de género inéditas. Cuentos de picaresca y hedonismo donde la variedad de los personajes pueden rozar el goce por casualidad o bien practicar el sexo duro sin que por ello se utilice un lenguaje prosaico; vocabulario empleado únicamente cuando la situación y/o los protagonistas lo requieren.

Las historias, por lo general, tienen una tónica heterosexual. Sin embargo, existe un grupeto de temática gay, lésbica y trans. Así pues, podemos descubrir el affaire entre dos jóvenes o el desencuentro marital de una pareja madura. El manifiesto de una dominatrix o el primer contacto sexual de una virgen, junto a otros testimonios que nos harán vibrar de pasión, y, cómo no, nos sacarán más de una sonrisa.

Impresos siguiendo un orden alfabético, poseen un toquecito de humor ácido o negro reflejado en los cuartetos que, a modo de entradilla provocativa y simpática, sintetizan lo que se va a leer a posteriori. Antes de cada fábula aparece una imagen, lo que le da un toque muy femenino. Los episodios confluyen en la última narración: Erótika. Compuesta por varios apartados y cuya longitud podría ocupar una publicación individual corta.

La historia de Erótika describe la vida de una joven angustiada tras una ruptura sentimental que le arrastra por caminos insospechados... Alentada por una amiga, Adriana se convierte en Erótika y se registra en una red de contactos íntimos llamada Babilonia. Desde ese instante, su vida cambiará radicalmente. Los encuentros sexuales con desconocidos y las técnicas de dominación/sumisión del bondage van in crescendo. Llegado este punto, su vida pende de un hilo.

¿Hasta dónde puede llegar una mujer engañada por amor? Descubriremos la respuesta leyendo esta historia basada en distintas experiencias que algunas amigas me contaron y que he agrupado con total libertad combinando la realidad con la ficción. El personaje masculino está encarnado por el tatuador que dibujará su cuerpo con verdadera devoción; un hombre de mundo que la perturba emocionalmente.

Como dijo el maestro del sadismo, el Marqués de Sade: «Respetemos eternamente el vicio y no combatamos sino la virtud».

De igual forma, podemos acercarnos a la reina de la sensualidad para comprender esta antología de relatos eróticos. Anaïs Nin explicó al detalle sus vivencias aderezadas con fantasías extraordinarias que recogió en estas palabras: «El erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo, tan indispensable como la poesía».

Anna Genovés

Contenido

1.              Ángel o demonio
2.              Arbustos y otras hierbas
3.              Cosas de hombres
4.              Dominatrix
5.              Elástica
6.              El club de costura
7.              El conductor
8.              El tercer sexo
9.              Huesitos
10.           La abogada
11.           La bella Lin
12.           La Madonna
13.           Kits eróticos
14.           Kizzi
15.           My chocolat
16.           Patrick
17.           ¿Quieres patinar?
18.           Sexo exprés
19.           Sin pareja
20.           Sueños de poeta
21.           Tacones de aguja
22.           Una cocina apetitosa
23.           Wasapéame
24.           Erótika

1.     Ángel o demonio

La belleza es un arma
de doble filo
el asesino es un Apolo
que delinque
 
Christian era tan guapo que todos le conocían por su apodo: Cara de ángel. Era hijo de una cuarterona senegalesa con sangre iraní y de un medio libanés cuyo padre había llegado a Colombia desde Dinamarca.
El chico había heredado unos preciosos ojos turquesa de mirada seráfica a lo Monty Clift; un óvalo como Fredrik Ljungberg cuando anunciaba slips Calvin Klein. Un cuerpo igual de esculpido que Brad Pitt en El club de la Lucha y una piel sedosa con un puntito de café Illy arábigo.
Un espécimen más suculento que un queso Gran Reserva de la Dehesa de Llanos. Sin embargo, el querube tenía genes depredadores.
Comenzó a delinquir a una edad temprana. Por su vasto historial policial existían todo tipo de delitos por los que cumplía condena en la cárcel de La Picota de Bogotá. Empero, Cara de ángel, sabía camelarse a todo el mundo con apenas una caída de párpados.
En comisaría había intimidado con una policía y esta había difundido sus fotografías por las redes sociales. ¡Madre mía el club de fans que tenía! Y las animaladas que le ponían las mujeres, como si nunca hubieran visto a un hombre atractivo. Ni Sandokán cuando llegó a España allá por los 70 y salieron todas las madres del Cuéntame con pancartas que decían: “Queremos un hijo tuyo”. Por lo menos, el actor hindú era todo un gentleman.
Cara de ángel superaba todas las pruebas. Había conseguido su propio trono por razones obvias. Hasta el gobierno colombiano dejó que la prensa rosa de USA entrara en prisión y lo fotografiara a cambio de untar sus bolsillos. Al final, se fugó de la penitenciaría y fue a parar a una banda criminal que operaba en la famosa colina de Los Ángeles, muy a juego con su sobrenombre.
***
Pam era una actriz decadente. A sus 44 años nadie le ofrecía un papel en TV y menos en la gran pantalla. Pese a ello, vivía en una lujosa mansión de Hollywood. No obstante, como tantas estrellas venidas a menos, estaba más sola que la una.
Una corte de siervos amenizaba sus días embalsamados en champagne y Beluga. Reían sus gracias, esnifaban cocaína y follaban como locos. Después, cada uno volvía a su cuchitril de oro y diamantes de sangre.
La servidumbre recogía los excesos de las orgías, mientras ella dormitaba repleta de barbitúricos con un antifaz de colágeno y diversos vibradores: los coleccionaba por si en algún momento se terciaba utilizarlos.
Esa noche, sus caprichos la habían mantenido como una espectadora VIP: voyeur de luxe. Le apetecía un totum revolutum de cuerpos gimiendo. Era feliz viendo cómo goteaban las vaginas repletas de semen y cómo lo machitos del celuloide se fornicaban unos a otros.
Al final, había conseguido formar un trenecito en el salón de su excelsa residencia. Esfínteres ligados por las vergas de sus vecinos. Cuando acabó la bacanal, se retiró a sus aposentos privados. Dormía profundamente cuando escuchó a su chihuahua albino ladrar.
–Tarzán –dijo soñolienta—. Ya sé que te he dejado fuera de la habitación. Hoy quiero dormir sola.
Pero no pudo conciliar el sueño.
Se dispuso a introducirse un vibrador de última generación con secreción seminal y turbo orgasmo de Victoria Secret  –una colección muy cool que la celebrity vendía en exclusiva a sus íntimos—. No obstante, tras acariciar sus labios vulvares y sentirse húmeda. Los chillidos de Tarzán la desorientaron. Se puso la bata de satén con cristales de Swarovski y salió al pasillo. Al abrir la puerta, descubrió al primoroso chucho con el cuello roto. Cubrió su boca para no chillar. La sombra de un hombre encapuchado husmeaba por el despacho de la caja fuerte.
Pam regresó a su cuarto, sigilosa. Minutos después, volvió a salir y se deslizo, agazapada, hasta la estancia inferior.
***
Cara de ángel había abierto el cofre de las joyas; estaba claro que alguien le había dado el soplo. Se había quitado el pasamontañas, le gustaba trabajar a rostro descubierto. Cuando Pam lo vio, supo inmediatamente de quién se trataba. Sabía que su cuerpo lucía con múltiples tatuajes carcelarios: uno por cada delito cometido. Y también lo apetecible que estaba. Relamió sus labios glotones; su cuerpo experimentó una secreción extrema. La misma que cuando practicaba cualquier deporte de riesgo, se había excitado al ver a ese delincuente con tesitura de Apolo. Apretó sus muslos mirando la boca del adonis; imaginándola lamiendo su clítoris. Unos salvajes temblores brotaron de su vientre.
–No te muevas o te vuelo los sesos –dijo Cara de ángel en un inglés chapucero.
–¿Por qué no hablamos primero? –propuso la vieja gloria abriéndose la bata y exhibiendo sus perfectos senos siliconados, talla 100.
–¡Pendeja! Aunque tengas una figura apetecible, me he trajinado a tantas mujeres que paso. Se abren la “cuca” sólo con olerme –Cara de ángel se tocó la entrepierna con vulgaridad—. Además me gustan jovencitas. Niñas, no momias.
–Si quieres pasamos un buen rato. Después, te doy las joyas. El seguro me pagará su valor y los dos saldremos ganando –insinuó Pam con sigilo.
–¡Corta el rollo! ¿A ver qué sabes hacer? –sugirió Cara de ángel apuntándola con su Glock.
Pam sacó el súper vibrador de un bolsillo y lo deslizó por su piel aterciopelada hasta introducirlo en su hendidura, jadeante. El falo del agraciado delincuente se puso como una barra de acero al rojo vivo. Dejó el arma y se acercó a ella.
–Eres una mujerona con la “totona” muy caliente. A ver si tu trasero responde igual –le pegó una palmada extremadamente fuerte. Un latigazo que dejó las nalgas de Pam marcadas. La hollywoodense gritó de placer.
–Te gusta clavarla por detrás y con fuerza, ¿verdad? –preguntó la actriz.
–¡Ponte a cuatro patas y cállate de una puñetera vez! –ordenó el forajido antes de pegarle un tortazo en el rostro. Pam se tocó la mejilla y sonrió.
–A ti te consiento lo que quieras. Seré tu perra. Pero antes dame un besito –Pam puso morritos besucones.
Cara de ángel pellizcó sus pezones y mordió sus brazos. Ella se agitó. Las bocas se unieron. La estrella lamió la lengua del intruso como si fuera un helado de frambuesa. Después, sumergió la suya entre los labios divinos del soberbio macho. Segundos más tarde, el bicho la empujó encarando su falo hacia las grietas perianales. De repente, Pam sacó una spray antivioladores y literalmente embadurnó su rostro. El malhechor restregó sus ojos, chillando. Quemaban como si tuvieran gas mostaza.
–¡Con que te gustan muy jovencitas o casi niñas! Pero, ¿qué enfermo está el mundo para que millones de jóvenes giman por ti? Eres basura criminal. Más vulgar que Sacha Baron Cohen en Borat.
Acabados los exabruptos, Pam cogió el Óscar, que un día pretérito le había concedido La Academia, y le destrozó el cráneo a golpes.
Cara de ángel yacía ensangrentado y completamente desfigurado sobre la alfombra Vase del siglo XVII. Persa, única en el mundo. Ipso facto, llamó al  exterminador que limpiaba la porquería de todas las estrellas.
–Dimitri, soy Pam. Ven: es urgente, cielo. He matado a una verdadera cucaracha. Quiero que te deshagas del cuerpo.


 2.    Arbustos y otras hierbas

El monte enardece los sentidos
arbustos y pinares
las mujeres tienen hambre
cautivan los sentidos

Dos vecinas pasean por un camino montañoso que bordea la colina cercana a sus adosados. La morena, una soltera treintañera; explosiva e ignorante. La rubia, a punto de jubilarse; atractiva y corrida.
–Ainhoa nunca te cases con un hombre mayor. Jamás serás feliz –le dice la madura a la joven.
–Julia me dejas contrariada, no sé qué decir –contesta la chica.
–Pues no hables. Solo escucha...
–Como quieras. De todas formas, no me sale novio ni a tiros.
–No digas bobadas. Criatura, ¡si eres preciosa!
–Si tú lo dices...
–Todavía tienes mucho tiempo por delante... Yo me casé cerca de los cuarenta y he llegado a todo. Tengo la parejita y un marido. Bueno, mejor dicho, un carcamal que está para comer sopas y poco más.
Ainhoa hace un respingo para no reír.
–Pero, ¡qué bruta eres! –le dice a su confidente.
–¡Dime tú! Con sus ochenta y una primaveras, no voy a pedirle peras al olmo. Conste que cuando lo conocí, estaba de muy buen ver. ¡Cuánto cambiamos las personas! ¡Ayyyy! –Julia, suspira.
–Ni que lo digas. A veces, me miro en el espejo y no encuentro a la Ainhoa de antaño.
 –¡Tú sí que eres exagerada! Si estás en la flor de la vida y eres un monumento de mujer –sugiere Julia con la mirada brillante.
–¡Claro! Por eso todos los machitos hacen cola en mi puerta: huyen con el rabo entre las piernas –contesta Ainhoa, con cara de malas pulgas.
–Lo cierto es que tienes mucho carácter y a los hombres les gustan dulzonas aunque digan lo contrario...  –Julia pellizca su brazo. El bello corporal de Ainhoa, se eriza.
–Pues me da lo mismo –indica—. ¡Soy como soy! Y a quien no le guste que corra al patio. Un día de estos pruebo las ostras a ver si se me dan mejor que los caracoles.
–¡Mira que tienes guasa!
–Tú me enseñaste, con ese humorcito cañí tan spanish que tienes –sugiere Ainhoa.
Con tanto festejo las mujeres se abrazan. El calor sofocante enciende sus carnes. Las caricias se hacen íntimas y las bocas se encuentran. Labios que lamen las comisuras, paseando por las carnosidades. Julia soba las redondeces de Ainhoa. Y la joven se humedece por completo. Pero se aparta...
–Creo que las dos estamos faltas de cariño –insinúa a la defensiva.
–Y tanto. Tú sin novio y yo con un marido pachucho. Probemos, quizás nos entendamos...
Julia no deja que Ainhoa hable. Palpa todos lo que está a su alcance con suavidad. Recorre la piel brillante de su morena preferida. Los exultantes pechos afloran con unos pezones rígidos como el mármol: una figura perfecta. Minutos después, están tumbadas en el pinar, desnudas y agitadas. La respiración entrecortada. La lubricidad por las nubes. Arbustos enroscados a sus cuerpos rasguñan la piel que se debate en el infierno de sus vientres. Hilillos de sangre brotan por diferentes parte de la tesitura de Ainhoa. Julia se sobreexcita.
–Yo te curaré, mi niña –le dice, lamiendo las pequeñas heridas con sus labios siliconados; de un tono escarlata fuerte.
Cuando llega al ombligo, chupa el pearcing de Ainhoa con suma delicadeza. Repasa las figuras del tatuaje que crece hasta sus caderas. La joven tiene un orgasmo.
Pero Julia quiere más. Acaricia su pubis y sus labios vulvares con unas ramitas. Juguetea con ellas en el interior carnoso. Y al final, su lengua, jugosa y sonrosada, entra en el santuario divino de su compañera. Los calambres de Ainhoa rozan el éxtasis. Los de Julia, que se ha introducido en su oquedad marchita, una piña cerrada y turgente a modo de bola china, también.
–Nunca me habían hecho un cunnilingus tan suculento –sugiere Ainhoa con los ojos en blanco.
–Pues aunque no te lo creas, es el primero que hago. Pero el hambre de macho me ha vuelto loca...
–Creo que a partir de hoy nuestras caminatas serán muy fructíferas –concluye el portento de mujer seducida.
–No lo dudes. Y nos vendrán perfectas para bajar unos kilitos. Ya sabes que el sexo es bueno para muchas cosas... –sugiere Julia paladeando su boca y tocando la tripita de su amante.
–Lo sé. Y, además, no levantaremos sospechas...
Ainhoa besa a Julia y mira el collar nacarado de astros repartidos por el firmamento que las acompañan. Universo guardián de secretos. Excelsa maravilla.


3.    Cosas de hombres


Rubias, morenas
pequeñas o grandes
todas gustan
al hombre que sabe

A principios de septiembre, Manolo y su grey se reúnen en la Cervecería Toribio de Valencia para contarse las hazañas veraniegas. Forman un conjunto de treintañeros (algunos más cercanos a la veintena, y por la contra, otros a punto de entrar en los temidos cuarenta), los perfectos amigos del colegio, hermanos mayores o pequeños y alguna que otra parentela. Todos ellos comenzaron viendo el fútbol, a modo de Peña, y acabaron en una amalgama de somarros para vestir santos, como decían las abuelas.
–¡Xé Manolo! ¡Qué bien te veo! –dice uno de los veteranos tras un choque vigoroso de manos al recién llegado.
–¡Nano! Tú siempre animando. Has echado un poco de panza –suelta Manolo, dando una palmada en la barriga abultada de su colega. Semilla de un futuro Homer Simpson.
–¡Ya te vale! Tú siempre fastidiando... Ya se sabe; unas cervecitas de más, unos vermuts, otro poquito de comida basura al buche... Con unas sesiones de pesas recupero la figura en dos o tres semanitas –contesta el implicado.
–Mira quien viene por ahí. ¡Xé Toni, hombre! ¿Has adelgazado, no? –comenta el carca tras un abrazo efusivo al solterón.
–¡Mucha marcha, nanos! Mucha marcha... –contesta Toni con los ojos brillantes; levantando una ceja.
Con idéntico discurso van entrando los especímenes del grupo –todos, incluso Manolo (que está desempleado) moreno maleta de haber pasado el verano tumbados al sol—. Se nota que lo han tomado en Canarias, Benidorm, Caribe, Ibiza o la piscina del barrio. Las conversaciones son las de siempre: los nuevos fichajes futbolísticos, el trabajo y las mujeres. En este último apartado, se explayan.
–Nanos me he ligado a una pavita de dieciocho añitos que es un caramelo para mojar a todas horas –suelta Paco.
–¡Va! –hace un ademán peyorativo, otro de los tunantes.
–Ni va ni leches, ¡la niña está espectacular! ¡Mirar uno de los selfies que nos hicimos juntos...!
De golpe, todos los amiguetes se le echan encima formando una piña de energúmenos para ver quién ve las imágenes en primera fila.
–¡Joder! ¡Sí que está buena! –dice uno.
–Mira qué culito tiene... –insinúa otro.
–Ya podrías. Casi cuarentón y te buscas a una Lolita –suelta Toni.
–¡Envidia! Uno lo vale y puede. Además, me gustan tiernas... –el comprometido saca pecho mientras el resto babea.
–Pues..., ¡va a ser que no! Yo también he ligado. La mía madurita, ¿y qué?
Las caras de los amiguetes se alzan: mirando al Séneca respondón.
–A ver, ¿qué quiere decir madurita? ¡Qué tú todavía eres un pipiolo! Recién estrenada la veintena y te marchaste a Ibiza –pregunta otro de la panda.
–Claro, había quedado con una ibicenca por Facebook. La estancia me ha salido gratis y hemos tenido sexo a diario. ¡No me miréis con cara de alucinados que parecéis la cotilla de mi vecina! A ver si tengo que contaros hasta del color que llevo los calzoncillos –contesta aireado el joven.
–A ver, que soy tu hermano mayor. Explícate.
–¿No te habrás enrollado con una yaya? –comenta otro.
–¡Hey! ¡Que la virginidad la perdí hace años! Me trajino a quien me place. La chica me dijo que tenía cuarenta y cuatro... En fin, tenía unos cuantos más. Pero ahora os enseño sus fotos.
Todos olvidan a la Lolita y se enfrascan en las imágenes de la suculenta MILF; una sabrosa pieza siliconada más apetecible que la mismísima Megan Fox en Jennifer’s body. 
Cada cual enseña sus trofeos. Todos menos Manolo. Toni lo mira con cara de pena.
–¡Manolo todo llegará! Antes, me has dicho que tienes un trabajito entre manos. Cuenta, cuenta... –le da unas palmadas en la espalda, animándolo.
El chico se hace el remolón. Pero al final les sugiere que él también tiene unos selfies muy picantes. Su móvil rula por los aires. Todos quieren verlos.
–¡Qué calladito te lo tenías Manolo! Te gusta el porno hard. Me estoy poniendo cachondo de mirar tu vídeo –suelta Toni.
–Pero oye, Manolo, ¿no querrás que pensemos que tú eres el de la pantalla! ¿Verdad? Con ese rabo de mandinga –concluye Paco.
En la pantalla aparece un manubrio potente dentro de la boca de una mature jocosa a cuatro patas. Detrás una veinteañera introduciéndole un dildo de última generación. En ese instante, aparece el rostro del agasajado. Uno de los compinches le pega un codazo para que cierre la boca...
–¡Paco cállate y mira!  –le dice.
–¡Me caguen en la leche! ¿Manolo...? ¡Tu polla es gigante!  –suelta como diciendo: «¿Pero, bueno, cómo puede ser?». 
–Todos tenemos secretillos... –comenta un sonriente Manolo.
–¡Y tanto! Ya nos contarás que hacías montándotelo con una tiernita y una madura a la vez –comenta otro de los cofrades. Manolo ríe antes de hablar.
–Amigos, os he dicho que me había salido un currillo. ¡Ahí lo tenéis! Soy director, coproductor y actor de películas para adultos. Estaba harto de estar sin blanca. En el último cursillo del INEM conocí a esas nenas... Compenetramos y nos tiramos al pisto. Ya que tengo el rabo como Nacho Vidal, aprovecharé mientras pueda.
Los colegas se quedan con un palmo de narices; boquiabiertos y con cara de gilipollas.
–Tranquilos, a vosotros os pasaré las pelis gratis. Por cierto, si la tía es calentorra, da igual que tenga veinte que setenta. Todas me la ponen dura –Manolo se toca la entrepierna—. Os lo dice un profesional. Nos vemos en el derbi del próximo domingo. Ahora, tengo trabajo –dice socarrón, antes de marcharse.


4.    Dominatrix



Fusta o perlas
botas o tacones
me deseas y me deseas...
soy tu roble

Soy mujer que tiembla con tu mirada y desea tu cuerpo. Me excito sólo con tu llegada aunque te vea de lejos. Recuerdo el día que te hablé con desprecio. Mantuviste la calma. Pero un pequeño tic en tu párpado derecho me hizo sonreír y crecí por dentro.
Quizás deba cambiar mi hábito de sumisa y vestirme de cuero. Empujarte contra la pared, destrozar tu camiseta y lamer tu torso, tus tatuajes y tu falo erecto.
Convertida en posesa, soy capaz de descuartizar a cualquier hombre, y tú no eres ni más ni menos. Sujetaré tu rostro con mis manos y lo recorreré con mis labios, húmedos, voluptuosos, tiernos. Azotaré tus músculos con mis dedos.
Desearás penetrarme; dejaré que se cumpla tu anhelo. Cuando vayas a conocer mi salvaje oquedad y su fuego, te empujaré con fuerza. Te dejaré sin aliento.

Final del fragmento eBook Kindle

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Reseña de un lector
Tercero en el TOP de los más vendidos


Book trailer de Erótika

Promoción Reyes

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Promoción Reyes Descarga GRATUITA del libro de relatos carnales Erótika los días 5, 6 y 7 de enero. De las 196 página...


Lecturas que dejan huella

Proemio

Soy una mujer atípica; no me agrada cocinar ni sacarle brillo a los muebles u otras labores de este trabajo tan poco gratificado que hacían las madres de antaño con esmerada pulcritud. Pero, este Fin de Año, me ha dado un loco y me he dicho a mí misma: «Anna, o limpias tu casa a fondo o cogerás un libro y se te pegará a los dedos».

Antes, cuando mi esposo no estaba enfermo y ambos teníamos un trabajo como Dios manda, una amiga me arreglaba la casa por un buen estipendio. Amén de recoger el guardarropa en desuso; más nuevo que los atavíos de muchos obreros.

Los tiempos han cambiado a peor y los nubarrones que acechan las manchas de humedad de las paredes de casa, no pronostican nada bueno. El pariente no puede trabajar por patologías diversas, crónicas y graves. Soy ama de casa y cuidadora a tiempo completo. ¡Ah! Pero escribo: es perfecto. Lo que siempre he hecho bajo manga, actualmente es vox populi aunque no me coma un torrado y los únicos lectores que tenga se descarguen las publicaciones regaladas o hackeadas.

A lo que iba: la mugre. Estaba de Ratita presumida que asea el hogar, por huevos; venga a pasar el paño húmedo por portadas, contraportadas, cabezas, lomos y huecos de todos los libros que hay en las estanterías –he acabado hasta el orto de los mismos—. Cuando un pensamiento ha oscurecido mi raciocinio: «Anna, ¿por qué no regalas los puñeteros libros a una biblioteca y te dejas de rollos patateros. Además, hace tiempo que lees en digital?».

¡Ayyy…!!! Pero no puedo, me gusta ordenarlos y mirarlos al pasar, pese a leer en la Tab. Aunque lo puristas me llamen apóstata sacrílega. Da lo mismo. Seguro que Asimov, Huxley, Lovecraft, Wells y etcétera… estarían conmigo. Con todo mi respeto para quienes prefieren oler la fragancia del libro físico y de las hojas al comenzar un nuevo capítulo. Como dice el refrán: ¡Que cada uno haga de su capa un sayo!

Para que veáis que el digital no quita la afición por la lectura, os dejo el listado de las novelas que han dejado huella en este cerebro atolondrado a lo largo del año.

Listado de lecturas que dejan huella

1.                    Almas paganas, de Elmore Leonard – Muy recomendable



2.                     1280 Almas, de Jim Thompson – Muy recomendable 

3.                     El fruto prohibido, de James Hadley Chase – Muy recomendable




4.                     El secuestro de Miss Blandish, de James Hadley Chase – Muy recomendable

5.                     La casa de la calle del turco, de Dashiell Hammett – Recomendable




6.                     Disparen al pianista, de David Goodis - Recomendable  

7.                     La oreja en el suelo, de James Hadley Chase – Recomendable




8.                     Misión Siena, de James Hadley Chase – Muy recomendable

9.                     Debe ser una broma, de James Hadley Chase – Recomendable

10.                 Viaje a lo desconocido, de Joseph Berna – Entretiene




11.                 El clan de la calavera, de Joseph Berna – Entretiene

12.                 Amada bruja mía, de Lou Carrigan – Divierte



13.                 Asesinato artístico, de Lou Carrigan – Entretiene

14.                 El hombre del brazo de oro, de Nelson Algren – Obra maestra




15.                 El delta de Venus, de Anaïs Nin – Muy recomendable

16.                 Los placeres y los días, de Marcel Proust – Obra maestra




17.                 3 Rosas amarillas, de Raymond Carver - Recomendable

18.                 Adiós muñeca, de Raymond Chandler – Muy recomendable

19.                 El sueño eterno, de Raymond Chandler – Muy recomendable




20.                 A sangre fría, de Truman Capote – Obra maestra




Reseña de A sangre fría, de Truman Capote

Asangre fría, de Truman Capote


ISBN:      978-84-339-7123-4
EAN:       9788433971234
Páginas: 440
Colección:            Panorama de narrativas
Traducción:          Jesús Zulaika
Publicación:         18/04/2006

Sinopsis

Si bien la historia narra la tragedia acaecida el 15 de noviembre de 1959 en una ciudad pequeña y tranquila de Kansas llamada Holcomb, donde cuatro miembros de la familia Clutter fueron asesinados en su casa. Nunca mejor dicho: «A sangre fría». Maniatados y con disparos a bocajarro. La novela es un retrato profundo y psicológico de la sociedad que, directa o indirectamente, tuvo relación con víctimas y asesinos.

En un principio, las investigaciones policiales ultimaron que los crímenes carecían de justificación. La ausencia de pruebas imposibilitó la identificación de los asesinos. De manera que la mayoría de vecinos de Holcomb pasaron una larga temporada como hipotéticos sospechosos.

Años más tarde, Dick Hickock y Perry Smith, fueron encarcelados como presuntos ejecutores. Posteriormente, el 14 de abril de 1965, ahorcados como culpables. Pasaron más de cuatro años en el corredor de la muerte. En una de las confesiones, se descubrió el leitmotiv de la masacre: mientras cumplían condena en la prisión/correccional de Lansing, otro preso –que anteriormente había trabajado para las víctimas—, le conto a Perry que, estos, guardaban una caja fuerte llena de dinero en casa. Algo completamente falso.



Capote dedica el primer episodio: «Los últimos que los vieron vivos». A la vida de los sacrificados en un apartado extenso escrito con la objetividad, el respeto y la sensibilidad necesarios para que el lector empatice con los difuntos. Pero también lo hace con los reos a quienes les dedica el último episodio de la historia: «El Rincón». Donde detalla el ahorcamiento de los mismos. Apartado escabroso y difícil de digerir porque nunca mostraron arrepentimiento. Una lectura incómoda para los norteamericanos pues demuestra que la marginación social rompe el sentido de unidad del país; el sueño americano fragmentado por completo.

El autor, que esperó seis años para publicar el libro por las numerosas apelaciones del caso, nos introduce en el escenario de los hechos con una sabiduría inusitada. Yuxtapone diferentes historias de manera minuciosa, como si fueran piezas necesarias para completar el escalofriante puzle que vomita en su delírium trémens.


…“Por una autopista de Arizona una caravana de dos coches cruza como un rayo el país de la salvia, el país de las mesas, los halcones, las serpientes de cascabel, las imponentes rocas rojas. Dewey conduce el coche que va delante, Perry Smith va sentado junto a él y Duntz en el asiento de atrás. Smith lleva las esposas puestas y las esposas van atadas a un cinturón de seguridad por una corta cadena, lo que limita tanto sus movimientos, que no puede fumar si no le ayudan. Cuando quiere un cigarrillo, Dewey ha de encenderlo y ponérselo entre los labios, tarea que el detective encuentra «repelente» por lo que tiene de íntima... cosa que hacía cuando cortejaba a su esposa.

En conjunto, el prisionero ignora a sus guardianes y sus esporádicas tentativas de pincharlo, repitiendo partes de la confesión de Dick que duró una hora y fue grabada en magnetofón:

-Dice que trató de detenerte, Perry. Pero que no pudo. Mantiene que tenía miedo de que lo mataras a él también.

O bien:

-Sí señor, Perry. Toda la culpa es tuya. Hickock dice que él no es capaz de matar ni las pulgas de un perro.

Nada de esto, por lo menos exteriormente, le hace efecto a Perry. Sigue contemplando el paisaje, leyendo la publicidad de Burma-Shave, contando los esqueletos de los coyotes que adornan las cercas de los ranchos.

Dewey, sin prever especial respuesta, dice:

-Hickock nos ha dicho que eres un asesino nato. Dice que a ti matar no te causa efecto.

Dice que una vez en Las Vegas te cargaste a un negro con una cadena de bicicleta. Que le diste hasta dejarlo muerto. Así, por diversión.

Sorprendido, Dewey ve que el prisionero ahoga un grito. Se retuerce en su sitio hasta poder ver, a través de la ventanilla posterior, el segundo coche de la caravana y su interior:

-¡El duro!

Le vuelve la espalda otra vez y contempla la negra veta de la autopista que atraviesa el desierto:

-¡Pensé que era un truco! No me lo creía. Que Dick se hubiera ido de la lengua. ¡El duro! ¡Oh, un auténtico hombre de hierro! No se atrevería a matarle las pulgas a un perro. Se limitaría a atropellarlo. -Escupe-. No he matado jamás a ningún negro.

Duntz le da la razón. Ha estudiado los archivos de los homicidios no resueltos de Las
Vegas y sabe que Smith es inocente de aquel delito en particular.

-Yo no he matado jamás a ningún negro. Pero él lo creía. Lo he sabido siempre, que si nos pescaban, que si Dick de verdad cantaba, cantaba hasta la última cosa, sabía que diría lo del negro -escupe otra vez-. ¿Así que Dick me tenía miedo? ¡Qué divertido! Me divierte mucho saberlo. Lo que no sabe es que por poco lo mato a él.

Dewey enciende dos cigarrillos, uno para el preso, otra para él.

-Cuéntanoslo, Perry.

Smith fuma con los ojos cerrados y empieza:

-Lo estoy pensando. Quiero recordar exactamente cómo fue -guarda silencio un buen rato y luego añade-: Bueno, todo empezó con una carta que recibí cuando estaba en Buhl, 150 Idaho. Sería en setiembre u octubre. Era una carta de Dick en la que me decía que tenía una breva a la vista. El golpe perfecto. No le contesté pero volvió a escribirme apremiándome para que fuera a Kansas y diéramos el golpe, juntos. Nunca me dijo la clase de golpe. Sólo que era una breva madura «de éxito seguro». La verdad era que yo tenía otra razón para estar en Kansas por entonces. Un asunto personal, que me guardo y que nada tiene que ver con todo esto. Sólo que si no hubiera sido por eso, yo no hubiera vuelto. Pero lo hice. Y Dick fue a esperarme a la estación de autobuses de Kansas City. Me llevó en su coche a la granja de sus padres. Pero no me querían allí. Yo soy muy sensible, siempre sé lo que la gente siente.”…

Extracto de A sangre fría, de Truman Capote



Sobre la novela

A sangre fría, está descrita con una prosa realista que, en ocasiones, roza la crueldad desde un punto de vista imparcial que distingue la intensa investigación llevada a cabo por el escritor y su inseparable ayudante, Nelle Harper Lee. Está escrita en una tercera persona narrativa que evita el sensacionalismo y trata los acontecimientos del magnicidio con esmerada legitimidad. De igual modo, menciona otros crímenes similares sucedidos en los años posteriores al regicidio de los Clutter; tratados por lo que las autoridades con la denominación de imitadores de Dick y Perry.

Desde el encarcelamiento de los homicidas, TC mantuvo una investigación prolongada y escrupulosa con todas las personas relacionadas con el cruento asesinato, incluidos los reos. Lo que le confiere un realismo absoluto que te introduce en cada una de sus páginas; dejas de ser un espectador y pasas a formar parte de la obra. Sufres, lloras, expías las penas y descansas. En esta extensa crónica periodística formateada como una novela, Capote se valió de todo tipo de testimonios para retratar la vida de un inestable Perry (mestizo, con una existencia bastante dolorosa: el ejecutor) y la frialdad de Dick (de inclinaciones pederastas, con una vida cómoda y superdotado: el cerebro). De igual modo, fotografía a los Clutter como una familia metodista, caritativa, acomodada y admirada por todos.


A sangre fría consagró al autor como uno de los grandes escritores norteamericanos del siglo XX. Amén de demostrar que escritura y periodismo van de la mano. Desde mi humilde punto de vista, TC diseccionó del mismo modo que lo hiciera Proust en Los placeres y los días, la sociedad del momento. Si bien, en el caso que nos ocupa, la génesis no es el hedonismo de la misma, sino muy al contrario, el crimen. Cuando acabas la novela, con ese poso a crónica periodística intensa, sabes desde la marca de la ropa interior que llevaban las víctimas, hasta por qué Perry tomaba aspirinas o Dick tocaba la guitarra. Es, como ya he mencionado, un retrato psicológico profundo de todas y cada una de sus figuras.


En un principio, TC bautizó su obra con el nombre de Non fiction novel. Más tarde, con este nombre quedo acuñado el género literario en el que  a partir de un testimonio periodístico, se recrean hechos reales. El precursor del mismo fue el argentino Rodolfo Walsh con su Operación Masacre (1957), en la que profundiza en la trama oculta en los «fusilamientos de José León Suárez». A sangre fría es un libro estremecedor que, desde su publicación, se convirtió en un clásico que se ha llevado al cine en diversas ocasiones.

A sangre fría es la novela idónea para tener a mano y releer sus párrafos en cualquier momento; da lo mismo por donde la abras. Seguro que te deja helado o te sorprende la magnífica adjetivación del autor. TC demuestra que es capaz de explorar cualquier crimen, por perverso que sea, y describirlo con esa crueldad exquisita que a la mayoría de autores se nos escapa. Lo dicho, una obra maestra.

©Anna Genovés
27/12/2016




P.D. Amigos, gracias por visitar este espacio. ¡Feliz 2017! ¡Salud!En 2017 cambiaré de registro. Ya he comenzado Soy leyenda de Richard Matheson. ¡Alucinante!




Albert King - Born under a bad sign (subtitulado al español)