Chicfy: la startup femenina




Chicfy: la startup femenina

El sábado me pasó algo realmente divertido. Me reuní con unas amigas que hacía muchísimo tiempo que no veía, y, una de ellas, no paraba de mirar el móvil como una posesa...

–¿Qué haces? Tanto mirar al móvil. Parece que estés en plena subasta de una obra de arte –dije un poco molesta.

–Anna no te enfades. Casi aciertas –contestó ella.

La miramos con cara de gilipollas y, ella, rectificó:

–Estoy en Chicfy –soltó tan tranquila.

–¿En dónde…? –preguntó otra de las colegas.

Mi amiga se puso a tararear la canción de ese anuncio en el que la chavala acaba moviendo el cucu como si fuera una gallinita. Nos reímos a mandíbula suelta.

Pero, una, ya talludita y bastante a su bola, no tenía ni idea de qué hablaba. Así que volví a preguntar:

–Vale… (ejem, ejem…)  –carraspeé y añadí—: He visto ese anuncio tan, tan… –no me salía la palabra adecuada. Ella me ayudó.

–Tan freak. ¿A que ibas a decir eso? –me soltó ni corta ni perezosa.

–Bueno. Yo no quería ser tan directa. No es que sea freak... Es simplemente –moví la cabeza varias veces y agregué—: Moderno. Eso es. Es un anuncio muy, pero que muy actual. Pero desconozco qué promociona.

–Ropita –comentó una camarada.

–Trapitos para chicas –añadió la otra.

–Al tajo. Vamos a ver, ¿qué es eso de Chicfy? –insinué con descaro.

–Chicfy es el mayor mercadillo de ropa de segunda mano de toda España. ¿Ya te has quedado tranquila? –soltó de sopetón la imputada.

–OK –dije.

–¡Chicas! –prosiguió la colega que chicfeaba—. Es de lo más guay. Estaba en una especie de subasta en la que una vendedora estaba bajando el precio de un vestidito de lo más chulo. De firma y a precio de ganga.

Ahí quedó el asunto. No obstante, cuando llegué a casa no pude remediar entrar en Internet y buscar Chicfy en Google. ¡No veáis todo lo que encontré!



Chichfy es una startup fundada a inicios de 2013 que se ha convertido en una de las plataformas de compra/venta de ropa de segunda mano más famosas del comercio nacional. Su peculiaridad: destinada solo a productos femeninos. Sí, ya que las féminas estamos discriminadas en muchos lugares y por muchos motivos, es justo que nosotras hagamos lo mismo en algunos ámbitos: Chicfy es solo es para chicas. En parte, de ahí el nombre. Aunque coloquialmente el adjetivo chic signifique ni más ni menos que guapi.  Etimológicamente tiene varias connotaciones:

Chic (adjetivo)
1.                     Que es elegante, distinguido y sigue la moda. "Traje chic; una mujer muy chic; la sociedad chic".
2.                     Nombre masculino. Elegancia acompañada de buen gusto y gracia. "No es guapo, pero tiene chic".



Está dualidad de ese nombre tan pegadizo ha ayudado mucho a la gran repercusión de la red. En la actualidad, Chicfy es el mercadillo virtual de compra/venta de ropa de segunda mano más grande de España. Al poco de fundarse, Chicfy, se proclamaba ganadora del Campus de Emprendedores de SeedRocket de Barcelona.

Chicfy actúa de forma sincrónica con una aplicación para la web y otra para el móvil, y funciona en paralelo como red social y tienda virtual. A día de hoy, la empresa está formada por un equipo de catorce personas. Sus fundadores son Nono Ruiz y Laura Muñoz. Una pareja que fue al programa Atrapa un Millón de Antena 3 y ganó 175.000€. Pasado el tiempo, invirtieron las ganancias en esta idea.

¿Os preguntaréis cómo funciona? Sencillo. Mediante una app fácil de manejar que puedes bajarte de App Store de forma gratuita. Tiene un efecto wow no por su exterior sino por lo que reside en ella. La mayoría de interesadas son usuarias de otras redes; sobre todo de Instagram. Se conocen, se siguen y comparten imágenes. En Chicfy hacen lo mismo. Pero además, intercambian entre ellas la ropa que nos les agrada o que ya no usan y todas salen beneficiadas.

Las consumidoras de Chicfy intercambian mediante chats abiertos sus explicaciones, deseos, necesidades, gustos, invitaciones… como si estuvieran en un mercadillo, solo que en este caso es un mercadillo virtual. ¿Y qué sucede en los emporios? Disputas y acuerdos: comercio. Pero de manera femínea, y, principalmente, divertida; no se puede insultar, denigrar, expresarse con vulgaridad, poner verde a la vecina de al lado... Todo muy chic. Para más inri, el spot publicitario de 2016 ha sido un trending topic en Twitter varias veces. Los secretos del mismo: el lenguaje y contenido visual, la música y el boom en las redes sociales.

1.                     Un lenguaje atrevido: “Hazme una rebajita” o “claro que sí, guapi”.
2.                     La música estilo reggaetón es pegadiza y salerosa.
3.                     El baile del twerking es otro elemento que resulta muy audaz.
4.                     Usar las redes sociales como megáfono es súper efectivo. 


En resumidas cuentas, que Chicfy tiene todos los elementos claves para triunfar. ¿Le habrá salido un mini competidor a Don Amancio en su venta virtual por España? Y es que en Chicfy te lo ponen muy fácil… Envíos solo por Correos o mensajería NACEX. La confidencialidad es absoluta. Haces el paquete con amor y feminidad. Algo imprescindible: ser detallista cuando envuelves los artículos que envías. Te sientes tan satisfecha como una niña pequeña a la que acaban de regalarle una caja de bombones. Nadie te tachará de ñoña si pones pegatinas de corazones, flores, una chuche de regalo… ¡Es guay!



Estos pequeños/grandes detalles hicieron que en 2016 Chicfy  tuviera más de 6 millones de usuarias, publicase casi 2 millones de prendas, vendiera cerca de 500.000 y recibiera más de 47 millones de visitas. Sin lugar a dudas, Chicfy es una empresa emergente.

Lo que os acabo de contar es un popurrí que he sacado leyendo diferentes artículos sobre Chicfy, pero, como dice el refrán: «Para ser cocinero, antes, tienes que ser fraile». ¿Qué he hecho? Hacerme un armario.

No pretendo lucrarme, solo recuperar parte de lo que en otro tiempo gasté. Pero me consta que hay quienes tienen un verdadero ChicfyPotosí. Por ejemplo, en Chicfy he visto artículos en venta un 100, 200, 300 y hasta un 400% más caros que en otras Webs. Está claro que si lo que pretendes es ganar dinero, no puedes vender barato porque la empresa se queda el 20%, más IVA, de las ventas. Pero, en algunos casos el porcentaje que aplican las vendedoras es un exceso. Ahora como aquel, si a la compradora no le importa, es su problema.

Esta especie de red comercial deja los asuntos muy claritos desde el principio; si no entiendes algo existen toda clase de ayudas: tutoriales, mails contestados con afecto, blog y un largo etcétera… en el que entraría el simpático mensaje que recibes cuando alguien cliquea uno de tus artículos con un like: «¡Esto es bueno! Tus prendas están gustando. A ……… le encanta uno de tus artículos. ¡Truco! Baja el 10% o más y las chicas a las que les haya gustado recibirán una notificación». Y sigue: «Pon a la venta prendas parecidas». Como este detalle/reclamo, TODO. En realidad, cuando Chicfy promulga: «Chicfy es el paraíso donde las chicas compran y venden moda». Tienen mucha la razón.

Añadiré que Chicfy, pese a concebirse para jovencitas, está llena de maduritas; es impensable que las jóvenes se pirren por marcas súper caras, y no me refiero a Desigual & CIA, sino a las intocables para bolsillos de la clase media. Pues,  señores y señoras, en Chicfy, triunfan. De igual modo, algunas sellers aprovechan cualquier situación para hacer el agosto… ¿Qué diría Bimba Bosé, que en RIP, si viera que sus diseños son de los más cotizados? En fin, unas matures se beneficiarán a tutiplén y otras, como yo, ¿por qué no? Se sentirán activas en ese mercado laboral que las desestima y redirige a la exclusión social, únicamente, por la edad.

¿Qué queréis que os diga? Es frustrante romperte la cabeza para escribir algo medianamente potable y no ganar ni un puto euro. Piensas, seré una escribidora muy cutre. Sin embargo, cuando haces promociones gratuitas, ¡mira tú! Venga la descarga. O cuando ves hackeadas todas las novelas que has publicado, permutan tus cavilaciones... Algo no cuadra. No seré tan pedorra escribiendo. A lo mejor hasta me plagian y yo sin tocar pelo, como se dice vulgarmente. 

En Chicfy, no es que haya ganado nada económicamente hablando, pero he recuperado parte de lo invertido en ropa hace tiempo. Todo un aliciente. Quizá cambie de hobbitrabajo.

¡Ah! Casi se me olvida. Si te gusta algo de mi armario, no tienes el por qué suscribirte a Chicfy puedes entrar por Facebook. Más facilidades, imposible. ¡Me voy a chicfear un rato!


Os invito a echar un vistazo a mi armario boutique de Chicfy: TheFlapperGirl

©Anna Genovés

19/02/2017

Anuncio Chicfy 2016 - "Chic para mí"

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