Mostrando entradas con la etiqueta Poesía Erótica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía Erótica. Mostrar todas las entradas




Labios anaranjados


Helados de vainilla
en labios anaranjados
de paseo, bajo pómulos marcados
y gafas de sol.

Las aceras se derriten
al compás de los barquillos
y también las gotas de sudor
que resbalan con recelo
por los cuellos benditos.

Las camisetas adheridas a los pechos
marcados los pezones cándidos
las nalgas redondeadas
las piernas musculadas,
deseo y fervor.




Los hombres faltos de ojos
para mirar a las damas
y ellas se pavonean
a la par que mueven las caderas
y sonríen con rubor.

Las flores se abren;
paleta de acuarelas
azahar prendido en el viento
sentimientos pasajeros,
pasión.



La canícula domina el verano
temperaturas al alza
sexo dilatado,
ganas de amor.



Anna Genovés



Retocada 31/08/2017
Imágenes tomadas de la red.
*Dedicado al grandísimo Sam Shepard que, justo hoy, nos ha dejado.

Poema incluido  en el poemario Pasillos nocturnos disponible en Amazon


Al Green - Let's stay together (subtitulada)


Labios anaranjados

by on 21:21:00
Labios anaranjados Helados de vainilla en labios anaranjados de paseo, bajo pómulos marcados y gafas de sol. Las ace...




Hoy, 21 de marzo, se celebra el Día de la poesía. Es por ello, que se me ha ocurrido publicar estos versos incluidos en del poemario Pasillos nocturnos. Muchas gracias por vuestras visitas y comprensión.






Dedos

Dedos largos
manos suaves
quiero que me acaricies
y después me ames.


Dedos largos
manos suaves
quiero llegar al Nirvana
con esa lengua que lame.


Dedos largos
manos suaves
quiero sentir tus entrañas
tu titanio y tu sable.


Dedos largos
manos suaves
quiero sorber tu rocío
en las lunas de Marte.


Dedos largos
manos suaves
azotas mi corazón
soy una muñeca con lastre.


Dedos largos
manos suaves
zapatos de hormigón
y guantes, muchos guantes.


Dedos largos
manos suaves
usadas para robar amores
manipuladas con arte.


Dedos largos
manos suaves
estrangulas mi mirada
con ligas de encaje.


Dedos largos
manos suaves
estoy muerta y enterrada
y tú no lo sabes.



Poema del poemario Pasillosnocturnos
publicado en Amazon
Rectificada 21/03/2017
@Anna Genovés




Book trailer del poemario Pasillos nocturnos de Anna Genovés



Dedos

by on 20:20:00
Hoy, 21 de marzo, se celebra el Día de la poesía . Es por ello, que se me ha ocurrido publicar estos versos incluidos en del poema...





Beber

Beber

sorber la oquedad tierna

eclosionar una noche dispersa

entre la espuma del mar

y la humedad de tu sexo

entre la mirada olvidada

y tus pechos selectos.

Pupilas dilatadas

ambrosía de amor

el sexo te llama:

amor y odio,

dolor.

Caderas redondas

nalgas turgentes

el vientre se estremece

entre los dedos pacientes.

Bucea en tu vulva

oprime el músculo secreto

y antes del alba

te da un beso

eterno:

glacial y fogoso,

hiriente.

Hierve tu sangre

emerge tu torso:

apareamiento,

efluvios eróticos.

Cuerpos sudorosos

mentes despiertas,

empapadas de pasión

bebida de nata y fresas:

maduras

estrechas,

selectas.

Fogosas a la par que lejanas

escoradas de pensamientos

juventud que se marcha

ahogada en la mañana.

Vejez que transita

por la rendija de casa

flores de abedul y rosas,

pétalos negros:

sagrados,

expertos.

Llenos de belleza

océano de zafiros

otoño e invierno.

©Anna Genovés
15/07/2014
Corrección 14/12/2017
Imágenes de la red






Gary Clark Jr. - When My Train Pulls In [OFFICIAL MUSIC VIDEO]



Beber

by on 21:21:00
Beber Beber sorber la oquedad tierna eclosionar una noche dispersa entre la espuma del mar y la humedad d...



La dama está en la terraza de su habitación, contempla las avenidas que corren a lo largo del Mekong, la veo al regresar del catecismo con mi hermano pequeño. La habitación está en el centro de un gran palacio de terrazas cubiertas, el palacio está en el centro del parque de las adelfas y de las palmeras. Una misma diferencia separa a la dama y a la niña del 53 sombrero de ala plana del resto de la gente del puesto. Así como las dos contemplan las largas avenidas de los ríos, así son las dos. Las dos aisladas.

Solas, reinas. Su desgracia es evidente. Abocadas las dos a la difamación debido a la naturaleza del cuerpo que poseen, acariciado por los amantes, besado por sus bocas, entregadas a la infamia del goce hasta morir, dicen, hasta morir de ese amor misterioso de los amantes sin amor. De eso es de lo que se trata, de esas ganas de morir. Eso emana de ellas, de sus habitaciones, esa muerte tan poderosa que la ciudad entera está al corriente, los puestos de la selva, las capitales de provincias, las recepciones, los bailes lentos de las administraciones generales.

La dama acaba precisamente de reemprender esas recepciones oficiales, cree que se acabó, que el joven de Savannakhet ha entrado en el olvido. Así pues la dama ha reemprendido esas veladas que considera a propósito para que la gente pueda verse de vez en cuando y para, también de vez en cuando, salir de la espantosa soledad en la que se hallan los puestos de la selva perdidos en las extensiones cuadriláteras de arroz, del miedo, de la locura, de las fiebres, del olvido.

Por la tarde, a la salida del instituto, la misma limusina negra, el mismo sombrero insolente e infantil, los mismos zapatos de lame y ella va, va a hacerse descubrir el cuerpo por el millonario chino, que la lavará en la ducha, detenidamente, como la pequeña hacía cada noche en casa de su madre, con el agua fresca de una tinaja que el hombre reserva para ella, y después la llevará mojada a la cama, pondrá el ventilador y la besará una y otra vez por todas partes y ella pedirá más y más, y después regresará al pensionado, y nadie la castigará, ni le pegará, ni la desfigurará, ni la insultará.

El se mató al final de la noche, en la gran plaza del puesto resplandeciente de luz. Ella bailaba. Después, amaneció. Había siluetado el cuerpo. Después, transcurrido un tiempo, el sol había deformado la forma. Nadie se había atrevido a acercarse. La policía lo hará. Al mediodía, después de la llegada de las chalupas, ya no habrá nada, la plaza estará limpia. 54 Mi madre dijo a la directora del pensionado: no importa, todo eso carece de importancia, ¿ve? ¿ve qué bien le sientan esos vestidos usados, ese sombrero rosa y esos zapatos dorados? Cuando habla de sus hijos la madre está ebria de alegría y, entonces, su encanto es aún mayor.

Las jóvenes vigilantas del pensionado escuchan apasionadamente a la madre. Todos, dice la madre, todos la rondan, todos los hombres del puesto, casados o no, la rodean, requieren a esa niña, esa cosa, aún indefinida, miren, una niña aún. ¿Deshonrada, dice la gente? Y yo digo: ¿cómo se las arreglaría la inocencia para deshonrarse? La madre habla, habla. Habla de la prostitución manifiesta y ríe, del escándalo, de esta payasada, de ese sombrero fuera de lugar, de esta elegancia sublime de la niña de la travesía del río, y ríe de esa cosa irresistible aquí, en las colonias francesas, hablo, dice, de esa piel blanca, de esa joven criatura que estaba hasta ahí escondida en los puestos de la selva y que de repente sale a la luz del día y se compromete en la ciudad a la vista y al conocimiento de todos, con el deshecho del millonario chino, diamante en el dedo como una joven banquera, y llora.

Extracto de El amante
Marguerite Duras








¿Dime que no es un sueño?

Muerde mi cuello
y araña mi espalda
pasión desbordada
amor y sosiego.

Muerde mi cuello
y araña mi espalda
dime un requiebro
moja mis nalgas.

Muerde mi cuello
y araña mi espalda
pezones dilatados
caderas que hablan.

Muerde mi cuello
Y araña mi espalda
la mariposa alada
tu única mirada.

Muerde mi cuello
y araña mi espalda
hinca tu espada
mi templo te llama.

Muerde mi cuello
y araña mi espalda
duerme conmigo
no te vayas.

Muerde mi cuello
y araña mi espalda
sabes que te amo
eres mi alma.

Muerde mi cuello
y araña mi espalda
¿dime que no es un sueño?
El semen mana.

©Anna Genovés
04/08/2014
Todos los derechos reservados a su autora.
Imagen tomada de la red.



Keaton Henson - Lying to you Sub español






…”Independientemente de estas cuatro cenas, había todos los viernes una secreta y particular, mucho menos numerosa que las otras cuatro, aunque tal vez infinitamente más cara. A dicha cena sólo se admitían cuatro señoritas de alcurnia, raptadas de casa de sus padres a fuerza de engaños y de dinero. Las mujeres de nuestros libertinos participaban casi siempre en esta orgía, y su extrema sumisión, sus cuidados, sus servicios, la hacían siempre más excitante. En cuanto a la comida de estas cenas, es inútil decir que era tan abundante como exquisita. Ninguna de aquellas cenas costaba menos de diez mil francos y se acumulaba allí todo lo que Francia y el extranjero pueden ofrecer de más raro y exquisito. Los vinos y los licores eran de primera calidad y abundantes, las frutas de todas las estaciones se encontraban allí hasta en invierno, y se puede asegurar, en una palabra, que la mesa del primer monarca de la tierra no estaba servida con tanto lujo y magnificencia.

Volvamos ahora sobre nuestros pasos y pintemos lo mejor que nos sea posible, para el lector, a cada uno de estos cuatro personajes, no embelleciéndolos para seducir o cautivar, sino con los mismos pinceles de la naturaleza, la cual, a pesar de todo su desorden, es a menudo sublime, incluso cuando más se deprava. Porque, osemos decirlo de paso, si el crimen carece de esa clase de delicadeza que se encuentra en la virtud, ¿no tiene continuamente un carácter de grandeza y de sublimidad que lo hace superior siempre a los atractivos monótonos y afeminados de la virtud? Nos hablarán ustedes de la utilidad del uno y de la otra. ¿Pero es que nos incumbe escrutar las leyes de la naturaleza, debemos decidir nosotros si, el vicio siéndole tan necesario como la virtud, no nos inspira quizás en igual proporción la inclinación hacia uno u otra en razón de sus necesidades?”…


Extracto de Las 120 jornadas de Sodoma
MARQUÉS DE SADE












Derrama tu miel


Derrama tu miel en mis labios

en la intimidad de mi cuerpo

olvida que soy una rosa

olvida que eres el viento



Derrama tu miel en mis labios

en mis pechos afilados

olvida que soy una roca

olvida que eres un marinero




Derrama tu miel en mis labios

en la piel que tirita si la tocas

olvida que soy un axioma

olvida que eres un viejo



Derrama tu miel en mis labios

en los recovecos que te adoran

olvida que soy una princesa

olvida que eres un guerrero




Derrama tu miel en mis labios

en la fruta hermosa del tiempo

olvida que la muerte está cerca

olvida que pronto serás un muerto




Derrama tu miel en mis labios

carga con todas tus fuerzas

nadie escuchará tus gritos

nadie escuchará tu pena



Soy la dama de negro

y he besado tu boca

nada importa

no hay remedio…




©Anna Genovés
02/02/2014
Propiedad Intelectual V - 490 - 14
Imagen tomada de Google
del fotógrafo Ruslan Lobanov




SISTERS OF MERCY
TEMPLE OF LOVE (SUBTITULADO)




                                              

Derrama tu miel

by on 22:22:00
…”Independientemente de estas cuatro cenas, había todos los viernes una secreta y particular, mucho menos numerosa que las otras ...






De menos


Te echo de menos

chico solitario de lánguidos ojos

y músculos prietos

metro ochenta y cuatro

de frío cuerpo

con tus pasos calmos

y tus labios gruesos

con tu piel nívea

y tu cabello negro

con tus facciones regias

y tu adiós eterno










Te echo de menos

dejando tus caricias

sobre mi cuerpo

tu hechura bizarra

inyectada en mi cuerpo

tus dedos rozando mis entrañas

de rojo intenso

acompasados, al unísono

tu fuego y mi fuego

hoy, mañana, siempre

una vida con tu sexo







  

Te echo de menos

aunque sueñe contigo

y seas mi duelo

aunque murmure

tu nombre

en la soledad del tiempo

aunque bese tus muslos

y tu flujo intenso

aunque nunca seas mío

y sigas tu camino

lejos





Te echo de menos




©Anna Genovés
20/07/2013

Todos los derechos reservados
Propiedad Intelectual
V-1625-12
Imágenes tomadas
de Google



Amy Winehouse – Back to black {subtitulada}

    

De menos

by on 20:20:00
De menos Te echo de menos chico solitario de lánguidos ojos y músculos prietos metro ochenta y cuatro ...