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Peep Toes y Dagas

Hoy desempolvo un relato que guardaba como quien esconde un arma.    Oscuro, cruel, muy de mi estilo.  Y con un guiño lejano a Anne Rice, que tanto me enseñó sin saberlo.     Peep Toes y Dagas    No te fíes de un samurái: son tan excelsos que olvidan la vida y las reglas del juego.   Jessica trabajaba en una red escort de prostitución de lujo. Sus atributos personales le hicieron pensar en los hombres demasiado pronto. A eso se unió la familia: clase media baja. Dejó de estudiar y se dedicó a revolotear entre los efebos y los crápulas; no le hacía ascos a ninguno. Hacer de cortesana se le daba de cine. Un día, la vio una madame y la inscribió en su plantilla. A la guayaba le hizo un favor colosal. Aprendió buenos modales y cómo vestir… Y, lo que es más importante, descubrió los secretos del erotismo de luxe.   Una década más tarde, albergaba una solvencia económica cómoda. Tenía la mejor comida, la ropa más cara, peep-toes al último grito y h...

Gusanos

Virgen suicida

Descubriré mi rostro

Reseña de La ciudad de las luces muertas

Lysandra y los dragones

Doce libros para revisar una y otra vez