PROMO DOBLE: Tinta amarga y Las cicatrices mudas, GRATIS




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TINTA  AMARGA


 

LAS  CICATRICES MUDAS 



 


 

Tinta amarga

 

 

Copyright © 2014 Anna Genovés

Todos los derechos reservados a su autora

1ª Edición: mayo 2014

Título: Tinta amarga

Serie: Thriller neo-noir (volumen 1)

Autora: Anna Genovés

Prólogo: José Luis Moreno-Ruíz

Portada: Anna Genovés

ASIN: B00KE8KE1I

A. P. intelectual: 09/2015/425

 

 

"También Emma hubiese querido,

huyendo de la vida, evaporarse en un abrazo".

Gustav Flaubert

Madame Bovary

 

 

1

Vera Carmona era una mujer en la plenitud de la vida, rodeada de una aureola salvaje: una hembra de buen ver que atraía a los machos como la miel a los abejorros. Daba esa caída de la hermosa Raquel Welch de En busca del fuego. Divorciada desde hacía tres años, su pose era robótica; coleccionaba affaires amorosos como si fueran trofeos. Unos por placer, otros por obligación. Ser agente del CESID traía consigo demasiadas exigencias. En 2002, la unidad se reorganizó y pasó a llamarse CNI. A partir de ese instante, comenzó su andadura como infiltrada en una misión de rango internacional llamada Operación Tatuador. Para quienes la conocían en su devenir cotidiano, seguía siendo una madre coraje a cargo de una adolescente precoz y una sexagenaria. Picoteaba en todas las empresas andaluzas que necesitaban una diseñadora gráfica para sobrevivir.

Julio fue especialmente caluroso. Sevilla parecía una pasarela de tuberías llenas de agua caliente encima de un géiser islandés. En cualquier momento, la Giralda podía derretirse como una chocolatina en el bolsillo de una estudiante de primaria. Los viandantes buscaban sombra y botellines de agua con la que calmar su sed. Hacía mucho tiempo que no se conocía una ola de calor tan sofocante. Quizás esa atmósfera de bochorno, fue lo que hizo recapitular a Vera. Sabía que nada volvería a ser como antes. Dos cosas habían cambiado para siempre en su vida: primero, iba a moverse en un terreno farragoso donde un error podía resultar letal. Segundo, había descubierto que su pasado era más turbio que un buen Godello.

La canícula producía un efecto luminoso, entre el tono ambarino y el naranja chillón de un atardecer en el parque de María Luisa. El maldito calor te dejaba sin tensión ni ritmo. Las axilas de los que se aventuraban a recorrer las calles transpiraban como las de un carpintero a pleno rendimiento en su taller de Triana. Vera caminaba viendo espejismos en cada uno de los geranios que adornaban sus balcones. Se había levantado con el pie izquierdo e iba maldiciendo su mala estrella. La vida era más compleja de lo que parecía. No todo era comer, dormir, trabajar, divertirse o hacer el amor. Había mucho más. 

 

 









Las cicatrices mudas

 

 

Copyright © 2015 Anna Genovés

Todos los derechos reservados a su autora

Autora: Anna Genovés

Título: Las cicatrices mudas

Serie: Thriller neo-noir (volumen 2)

Propiedad Intelectual

V ― 489 ― 14

ISBN-10: 1517129850

ISBN-13: 978-1517129859

ASIN: B014OGOI3K

 

 

 

 

«La guerra es la mejor escuela del cirujano».

Hipócrates

 

 

Tania Pérez está mirando la excelsa panorámica de Doha desde el ático de la suite privé del Doha Marriott Hotel. Las cortinas están recogidas y una luna mayestática ilumina el golfo Pérsico; los yates del puerto deportivo, los rascacielos iluminados, y, en el fondo lejano e invisible donde solo su imaginación reside, la antigua Persia. Desde el sur de Irán, traza una línea imaginaria y recta que atraviesa Pakistán e India hasta llegar a China. Con los pensamientos centrados en el lejano Oriente, se enciende un Virginia Slim, y se recuesta sobre el confortable diván de brocado grana. Un folio de tonalidad cáscara de huevo con el encabezado del hotel, junto a una estilográfica Marte de Omas, reposan sobre sus piernas. Las volutas de humo se convierten en pequeños círculos que ascienden hasta el techo. Cuando acaba el pitillo, coge la pluma y comienza a escribir una carta:

 

Madre:

Espero que estés bien, aunque desconozco por qué te lo pregunto, siempre me contestas: «Mejor que nunca, hija.» Nunca me lo creo, claro. Bueno, tú misma. Estoy entrado en una fase vital; ciertamente, he decidió retirarme. El CNI me ha propuesto que sea instructora de los nuevos cachorros, pero necesito un cambio radical... En unas semanas, regresaré a España. La última fase de la misión que tú comenzaste en Sevilla, está a punto de finalizar en Qatar. Estoy segura que la península arábiga es solo una pieza del gran puzle que mueve el tráfico ilegal desde el Pacífico al Mediterráneo. Y desde nuestro país, al resto del mundo. La Operación Tatuador seguirá en China bajo el nombre de Operación Dragón u OD, ya sabes que siempre utilizamos acrónimos para mencionarlas. Pero yo no estaré implicada. Enviarán a otro agente al verdadero centro neurálgico: Shanghái. Desde esa monstruosa ciudad, se manejan todos los hilos.

Por otro lado, ya sabrás que me he separado. Mi ex marido es solo un vividor adicto a la cocaína, el alcohol y, cómo no, a las jovencitas; ambas sabíamos que era un matrimonio de convencía ex profeso para vigilar Qatar de cerca. Sea como fuere, he vivido a cuerpo de reina en un país sexista y ultra religioso, que únicamente mira a Occidente para su conveniencia: somos los idiotas que les proporcionamos algo más del 10% del producto interior bruto en turismo. Además, los cataríes son depravados y pretensiosos: los amos del petróleo; no los aguanto. No hace falta que me preguntes si he visto algún miembro yihadista entre los círculos aristocráticos en los que me he movido. La respuesta es rotunda: no.

 

De repente, suena el móvil de Tania. Al mirar el número, tuerce el morro: responde al nombre de Lucía Bvlgari, pero en realidad, es el CNI. Minutos después, recoge sus enseres y se marcha de la suite. Guarda la carta sin acabar en un compartimento especial donde está la copia del diario de su madre, y otras notas: todas destinadas a su progenitora. Mensajes comprometidos que un agente secreto nunca debería redactar. Ella lo ha hecho, pero nunca las ha enviado.

 

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Con esta frase defino a la prota –Vera Carmona—, una espía implacable y muy hermosa 😊











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